Este post es parte de la colección “Samaipata Basics”, una primera introducción al mundo del venture capital y de las startups. 

Un marketplace sigue la misma lógica que un mercado tradicional. Si buscamos una definición, sencilla no es más que un espacio en la red (un portal) que pone en contacto a oferta y demanda, es decir, vendedores y compradores. Es decir, permite que un proveedor venda online, sin necesidad de tener una tienda online propia (e-commerce).

Un marketplace es como un mercado en la red

Cuando pensamos en un marketplace lo primero que nos viene la cabeza es Amazon o eBay –sin duda, unos de los pioneros en este modelo de negocio. Sin embargo, la realidad es que existen millones de marketplaces, muchos de ellos especializados en sectores concretos. Un ejemplo típico es la comida a domicilio, con portales como La Nevera Roja o Just Eat, que permiten pedir comida de una gran variedad de proveedores (restaurantes).

Una de las características principales de los marketplaces es que la transacción comercial la lleva a cabo la propia plataforma, quien después deriva este pedido al proveedor final. Aparte de esta característica fundamental, el resto de la operativa puede cambiar. Algunos marketplaces centralizan las operaciones como Uber, mientras que otros dejan casi todo a los proveedores y compradores (política de precios, condiciones de compra, comunicación, etc.), como uno de los pioneros del modelo de negocio: eBay. Y es que, como los mercados offline, los marketplaces adoptan diferentes formas, para adaptarse tanto a las necesidades de los proveedores como de los consumidores.